¿Merece la pena? Si, creo que si.
Si vas andando por la calle y silban no te gires, si un coche pita no te gires, si oyes llantos o risas de niños tampoco te gires, la voz de tu madre diciendo: -¡Se te olvida la bufanda!-. No te gires, solo girate cuando te llamen por TU nombre o cuando oigas SU voz, solo en esas dos ocasiones habrá merecido la pena haber retrocedido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario